EL DRAMA WAGNERIANO
Por Houston Stewart Chamberlain
PRÓLOGO A LA EDICIÓN CATALANA
Me encontraba por vez primera en Bayreuth, sin
conocer a nadie. Lleno de emoción, acababa de dar una vuelta por el Festpilehaus
y de contemplar a lo lejos la casa Wahnfried, en la que vivía - ¡porque aún
vivía!- el maestro inmortal. Temeroso, me senté en una mesa; un vecino burlón y
carente de entusiasmo me habría sido insoportable, un vecino del estilo de
ciertos alemanes apocalípticos que no paran de masticar frases, me habría
quitado el hambre y la alegría. Por suerte, Dios lo había dispuesto de otro
manera. Tenía delante mío a Joaquín Marsllach con algunos de sus amigos y por
vecino a Roger de Egusquiza, acompañado también de varios compatriotas.
Resumiendo, me encontraba, entre la avalancha internacional, en una isla
española, y me encontraba a gusto. El entusiasmo de estos hombres -algunos de
ellos convertidos, a causa de este encuentro, en amigos míos- tenía el calor
vibrante del medio día, pero su masculina independencia seguía intacta y altiva.
Había en ellos una armonía entre la admiración intelectual y la admiración
emocional que he encontrado muy pocas veces; y gracias a una tal armonía, su
entusiasmo por la obra de Wagner era magnífico, sin que por ello perdieran nunca
el equilibrio. Tal actitud me fue -y aun me lo -es- profundamente simpática, y
desde entonces he buscado siempre en Bayreuth la compañía de los españoles y he
sostenido con ellos constante correspondencia sobre cuestiones de arte y de
estética.
Habiendo aprendido mucho hasta ahora de mis amigos wagnerianos españoles, me
satisface tener la ocasión que se me presenta de pagar una parte de mi deuda,
comunicando a los hijos de las nuevas generaciones algunos pensamientos
madurados por una larga experiencia de Bayreuth y numerosos trabajos literarios
sobre la obra y la persona de Ricardo Wagner. Constituye para mí un honor, que
aprecio como debo, el hecho de que la "Asociación Wagneriana de Barcelona" haya
querido publicar la traducción de este libro. Espero que los españoles lo
acogerán con tanta indulgencia y simpatía como ya lo han hecho franceses y
alemanes. No he querido hacer una exposición de doctrina, no he querido dar un
sistema dogmático; al contrario, he tratado sencillamente de liberar el espíritu
de prejuicios y de fórmulas, he tratado de enseñarle a juzgar con libertad las
obras dramáticas de uno de los más grandes poetas de la humanidad.
Viena, 7 de marzo de 1902 Houston Stewart Chamberlain.
No he pretendido hacer una exposición de doctrina, no he pretendido ofrecer un
sistema dogmático. Al contrario, he tratado simplemente de librar el espíritu de
prejuicios y de fórmulas, he tratado de enseñarle a juzgar con libertad las
obras dramáticas de uno de los más grandes poetas de la humanidad.
H. S. Ch. - Viena, 1902.
PEQUEÑA RESEÑA BIOGRÁFICA
Houston Stewart Chamberlain nació en Southsea (Porsmouth)
el 9 de septiembre de 1855, en el seno de una vieja familia de la nobleza
inglesa. Habiendo muerto prematuramente su madre, fue enviado a Francia
(Versailles) para su educación, y a los quince años a Alemania, realizando desde
entonces frecuentes viajes por Europa y estableciéndose desde 1879 en Suiza
desde su primer matrimonio.
Activo colaborador de Dujardin en los preparativos de su "Revue Wagnérienne",
empieza desde 1833 sus actividades literarias. En 1888, conoce a Cósima Wagner
en Dresde, con la que mantendrá una extensa correspondencia, luego publicada.
Pero es en 1892 cuando escribe su primera obra importante: "Das Drama Richard
Wagners" (Traducida aquí como "El Drama Wagneriano"), así como un ensayo sobre
la vida y la obra de Wagner. Con relación al primero, que conocería un
formidable éxito de ventas, confesaría: "No he intentado en esta obra hacer obra
de crítica. Todo mi esfuerzo se ha dirigido a asimilar lo mejor posible el
pensamiento de Wagner. Sin renunciar a mi propia personalidad, la he apartado
rigurosamente para intentar considerar hombres y cosas sólo a través de los ojos
del gran artista del que quería hablar".
Activo colaborador de las "Bayreuther Blätter", autor de multitud de libros
sobre filosofía, arte, política, etnología, etc, poderosamente influido, además
de por Wagner, por Kant, Goethe y Schopenhauer, su obra principal se publicará
en 1899 bajo el título "Die Grundiagen des Neunzehnten Jahrhunderts" (Los
Fundamentos del Siglo XIX), traduciéndose a numerosas lenguas y conociendo un
éxito formidable de público y una gran polémica.
En 1908, Chamberlain se casaba con Eva Wagner, hija del compositor, y se
instalaba definitivamente en Bayreuth, en la casa vecina a Wahnfried, donde
moriría el 9 de enero de 1927.