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¡EUROPA VIVIRÁ
Leon Degrelle, General de las SS
DISCURSO PRONUNCIADO EL DIA 30 DE ENERO DE 1981, CON MOTIVO DEL XLVIII
ANIVERSARIO DE LA LLEGADA AL PODER DEL NACIONALSOCIALISMO, EN LA SEDE DE
LA ORGANIZACIÓN CEDADE EN BARCELONA
He escuchado a nuestra camarada hablar de la importancia del Frente del
Este. Yo recordaba a los millares de muchachos de su edad que murieron en
las nieves de Rusia para salvar a Europa. Sí ahora, cuando se perdió
aquella inmensa ocasión: ahora que ya Europa está destrozada: una mitad
soviética, una mitad de Occidente, no se ve ya más que la decadencia,
muchos de nosotros decimos: Europa, Europa es la riqueza; vamos con
Europa. Pero esta palabra no lleva el milagro en sí misma No es la
solución milagrosa que puede arreglarlo todo así, sin esfuerzo.
¿Qué es Europa? ¿Qué Europa queremos? ¿De dónde viene? ¿Cómo se puede
reconstruir? En el mundo nuevo, ¿qué papel puede tener?. Los que hablan de
Europa lo hacen generalmente en el vacío. Sabemos lo que es nuestra
Patria, pero no que es Europa, ¿quién puede explicarlo bien?
Ayer por la noche estaba en el hotel, con la gente que miraba la
televisión del Sr. Suárez. Un incidente: en la Europa de hoy y de mañana,
¿qué es un Gobierno que se destruye a sí mismo? Y he visto con sorpresa
que la gente miraba al Sr. Suárez sin entusiasmo. Sólo mirándolo. Y
después, ¿qué? Había terminado y todos a levantarse y a marcharse, dejando
las noticias internacionales sin otro espectador que yo mismo. Yo me decía:
¿esta gente se interesa por Europa? ¿le interesa el mundo? Es así que no
debemos engañarnos. Esta Europa de la cual tanto saben, ¿cómo la vemos? ¿qué
esperanza puede traer al Mundo?
Primero: ¿de dónde viene? ¿qué es un europeo?.
Muchos piensan en la Europa de hoy, pero Europa tiene dos mil quinientos
años, ¡por lo menos! Europa es una inmensa civilización: es una manen de
vivir.
Casi hemos conocido Europa antes de conocer nuestras propias Patrias. ¿De
dónde ha salido Europa? Ha salido de estos primeros pueblos del
Mediterráneo que han creado la Cultura de Europa, el Orden Político de
Europa; su Civilización.
Un día, yo le decía a Hitler: ¿qué es su país? ¿qué es usted? Me contestó:
“Yo soy griego”. Y tenía razón. Es Grecia quien nos ha dado a todos
nuestra vida espiritual.
Si el mundo europeo existe, si tiene un sentido, es porque hace dos mil
quinientos años ya, este país pequeño que es Grecia, con pocos habitantes,
pocas riquezas, ha podido forjar la riqueza suprema que es la
Civilización. Pero, ¿cuándo se ha visto nunca una civilización como la
griega? El arte, los templos, las esculturas, la filosofía, las ciencias y
este equilibrio maravilloso de la vida. Una vida que se vivía casi
amistosamente con sus dioses; que vivían en la alegría del espíritu y que,
porque tenía estas fuerzas que valen más que cualquier fuerza material,
han proyectado en pocos siglos su civilización a todo el mundo conocido
de su época.
Nosotros vivimos aquí cerca de Ampurias. ¿Qué ha hecho Ampurias? Cuando
uno se va a pasear cerca de estas ruinas, cuando uno se va al Museo
Arqueológico de Barcelona, cuando se ven todas estas obras extraordinarias
de belleza inmensa, hay que decirse que existía Grecia, hace veinte siglos,
aquí. Pero existía de la misma manera en Nápoles —Neopolis—, la nueva
ciudad. Existía Sicilia; existía Egipto (Quién ha hecho Alejandría? ¡Alejandro!),
con una biblioteca de cuatrocientos mil papiros. ¡Cuatrocientos mil
papiros! Qué Cultura! ¡Qué ciencia!.
Son los barcos griegos los que han circundado todo el Mediterráneo:
Marsella, Ampurias; que han ido de la misma manera a Cádiz; que habían
venido por las puertas de Hércules, el Estrecho de Gibraltar; dos mil
quinientos años antes que los ingleses, los griegos estaban en Gibraltar.
Como estaban de la misma manera en la India. Con Alejandro. Este Rey de
una pequeña tierra, que se va con sus guerreros y ¡con su Cultura!, por
Asia de Oriente, entera; que llega con todo hasta el Indo.
Pequeño pueblo europeo, ¡de sangre germánica!, lo que se olvida siempre.
Cada vez que se busca la civilización en cualquier lugar de Europa se ve
la sangre del Norte. Los pueblos germánicos; los celtas. Todos estos
famosos bárbaros de la Antigüedad que se pueden ver con el cuchillo entre
los dientes. Bárbaro quiere decir “extranjero”, y nada más
Pero esta sangre indoeuropea que ha venido por Rusia, que ha llegado al
mar Báltico, después a Grecia, a Italia, a España, es la sangre del Primer
Viaje. Nosotros, racistas, sabemos que es la sangre pura la que hace a los
pueblos fuertes. Y estas razas blancas fuertes, inteligentes, con poca
gente están montando este mundo de Grecia. Y cuando Grecia ha dado, para
siempre, al Mundo su Civilización, segunda ola de fuerza europea: Roma.
Otro ejemplo extraordinario.
Cuando en nuestra época se tienen pueblos gigantes, como los Estados
Unidos, con fortunas fabulosas, impotentes frente a la civilización;
incapaces de ganar la guerra, hasta incapaces de hacer desembarcar ¡siete
helicópteros!, se ve que esta época, cuando había que hacer todo a pie o a
caballo o en barcos muy pequeños, de poca fuerza, sin motor, sólo con
velas, se ve: los primeros habitantes de Roma llegan a cubrir otra vez
todo el mundo conocido con su orden.
Tal es así que tenemos dos grandes bienes: la Cultura griega: cerebro
límpido, lúcido; y el Orden romano.
Estaba mirando esta mañana la maqueta del Circo de Barcelona en el tiempo
romano. ¡Esta loba que está en el centro! Esa loba que ha hecho la vuelta
al mundo civilizado.
Cuando se ve, en Barcelona, esos recuerdos romanos..., uno admite: pero...
¡qué importancia fabulosa tenía que tener Barcelona! La tenía, pero hay
cien ciudades romanas importantes como Barcelona. Usted va a Mérida: un
campo inmenso de ruinas romanas. Usted va a Sevilla: ¡es Itálica!. Usted
va a pueblos perdidos, como Ronda, en el fondo de Andalucía; a diez
kilómetros está la vieja Ronda, con un teatro para ¡doce mil espectadores!.
Usted va a Africa: Marruecos, Argel, Libia. ¡Igual!. Usted va al Nilo: ve
que conquistaron no sólo el Nilo, sino que han conquistado a Cleopatra...
No sé qué es lo gracioso, pero sí es interesante. Porque Cleopatra era de
nuestra raza. ¡No era africana! Era de origen, toda su familia, era de
origen ¡griega!
Si se va al otro lado, los romanos han ido, de la misma manera, a
Jerusalén. Tenemos algunos amigos que se acuerdan de la paliza que han
recibido.
Es decir, que por su genio, Roma montaba la estructura fenomenal que ha
representado el Imperio Romano, Esta es la Europa de esa época. Porque fue
la verdadera Europa: ¡la de Roma!. Con su Orden y con su Paz.
Pero cuando se mira ahora lo que es, en un país... regular, lo que es
mantener sólo la administración; lo que es ir a una oficina: presentar o
pedir un papel; ir a inscribirse en una escuela.
Y cuando se piensa que con los medios primitivos que tenían materialmente
los romanos, se han superpuesto a Europa, esta organización inmensa —estaban
en Colonia; han ido por todos lados en Oriente y todas las costas de
Africa; estaban en Inglaterra: tres desembarcos romanos en Inglaterra,
hasta Escocia—.
Han montado una agricultura propia como nunca había existido. Una
industria; unas flotas. Y, sobre todo, la Paz. Por fin, nuestros pueblos
no han tenido otra paz en dos mil años que es la Europa de los romanos.
Los españoles, ¡quinientos años de paz completa!.
No sólo con el Orden Romano, sino con la Cultura Romana.
¿De dónde vienen los Sénecas? De Córdoba. ¡Cordobeses los mejores
filósofos de Roma! ¡Y los emperadores! Lo que prueba que en esta Europa se
podía vivir en la unidad y en la libertad. ¿De dónde viene Trajano, el más
grande de los emperadores romanos? ¡¡De Sevilla!!. Se podría decir: ¡un
andaluz!. Y en el tiempo del emperador Trajano. Una español, la Europa
romana tenía unas dimensiones las más extraordinarias: cinco mil
kilómetros de ancho, dos mil kilómetros de alto, diez millones de
kilómetros cuadrados!. Con un orden extraordinario... cuando los hombres
iban sólo a pie o a caballo. Cuando no tenían todos los recursos actuales
de los bancos, ni los préstamos internacionales, y podían edificar
palacios maravillosos, templos, circos, anfiteatros..., que hay por toda
la Europa de esta época.
Es decir, que si pensamos en Europa. debemos pensar en la realidad.
Europa es, ante todo, una Civilización.
Y si las fuerzas materiales han sucumbido, si las estructuras políticas se
han disgregado, la Civilización se ha quedado en su punto máximo. Es la
única vez, en la Historia de Europa, que hemos hablado todos la misma
lengua.
¡Qué unidad! Que un romano, que un alemán, que un español, que un hombre
de la Libia de Gadhaffi, que un hombre de Egipto..., todos hablaban el
latín. Prueba también de la Paz Romana, de la alegría de vivir; de cómo la
gente estaba contenta de vivir unida, de tener provecho de esta unidad y
de vivir en el mundo romano, inmenso, en una libertad física e intelectual
completa.
Y siempre debemos, cuando se habla de Europa, decirnos que es una cosa que
se puede hacer, ¡se ha hecho!, ha existido durante siglos: con los griegos
y con los romanos. Con la fuerza intelectual y artística de los griegos
que nos ayudaron siempre. Si en una época tan difícil, cuando no había
comunicaciones, toda la gente de raza blanca en la Europa de esta época,
toda la gente ha podido convivir en la fraternidad y en la alegría, es la
prueba de que esta realidad no es una cosa imposible. Pero hay que saberlo
cuando se habla de Europa y cuando se han visto después a Carlomagno, a
los Hohenstauffen, Napoleón, Hitler, hacer sus tentativas - difíciles,
algunas veces desesperadas - para reunir otra vez esta gente. Hay que
recordar que seguían esta línea milenaria de Europa.
Los otros pueblos, por ejemplo los Estados Unidos, son pueblos que tienen
dos siglos. Son todas las razas mezcladas. ¡Es un cocido! y bastante malo.
Y otros mundos corno América Central o América del Sur son, por fin,
productos de la civilización europea que tienen cuatro siglos. Las
civilizaciones que habían tenido antes eran distintas y habían sucumbido.
Pero aquí... hemos tenido ¡desde hace veinte siglos!, la unidad política,
la unidad intelectual y la unidad artística - Las columnas, aquí, eran
igual que en Constantinopla. El arte romano era igual por todas partes.
Todas las construcciones, ¡iguales! Millares de artistas! Cuando se ven
hoy los Museos.
Todas las obras que quedan, hay que decirlo. ¡Cuantas debían tener! Porque
el noventa y nueve por ciento. Cuanto menos, han sido destrozadas,
Estamos viendo una cosa sorprendente: ¿cómo se han destruido, todas estas
obras de arte, todos estos monumentos?.
Desgraciadamente es así en todas las civilizaciones. Usted se va a la
India o va al Perú, o a Méjico: usted va a Persepolis llega ... y ve por
todos lados ruinas o ya no se ven ruinas. Y cómo esta construcción
maravillosa, la Europa que es nuestra madre, se ha ido en pedazos. Cómo
después de cinco siglos, de una civilización tanprestigiosa, se ha llegado
a la separación de todos los países unidos en el seno del Imperio Romano y
que eran felices, evidentemente.
Se vio en los primeros tiempos de Roma cómo algunos pueblos, como
Lusitania, se rebelaban. Se ha visto en las tierras de Santander: los
antepasados que no querían el imperio Romano. Pero eran reductos que
dejaron de serlo. La razón estaba en la unidad. Y vemos, por fin, cómo en
pocos años, todo ha desaparecido.
Muchas veces son preguntas que plantear. Porque el poder espiritual que
tenía el Imperio Romano, que era una riqueza inmensa para todos, en medio
siglo, todo se ha ido al suelo.
Lo que hizo caer a Roma tiene diversos orígenes. Primero, un fenómeno que
conocemos ahora: la decadencia. Para tener un gran papel, para difundir
una gran civilización, hay que tener un centro fuerte y un centro puro.
Usted lo ve: cuando en un país se descompone el centro —no hay que mirar
lejos (—risas—), se ve cómo en pocos años todo se desmorona. Y pasa eso de
“Ay, ay. Ya no puedo más. Me voy”..
El Imperio Romano había llegado a un punto de riqueza enorme y, siempre,
el dinero corrompe. Las órdenes religiosas que se han salvado son las que
vivían pobres. Y los jefes políticos que buscan el dinero, que quieren el
dinero ya no son políticos. Recuerdo de Hitler que no tenía nunca un
pfenning. Ha muerto... y no tenía nada. No quedó nada de bienes materiales
Mussolini igual; su pobre mujer, veinte años después de la guerra, con
gran pena, ha conseguido una pensión. Porque el poder es la alegría
suprema. ¿Qué es el dinero al lado del poder? Coger el barro humano y
modelarlo. Creo que lo humano es así: es barro. El barro te mancha el
pantalón; pero si lo coge Miguel Angel... hace una obra inmortal. El gran
político coge el barro humano y, con este barro humano, hace un gran
pueblo, una gran civilización. Lo que hicieron hombres como Napoleón,
hombres como Hitler. Y estamos esperando lo que se hará igual con todo lo
que está ahora, de barro, en el suelo.
Los grandes romanos han tenido este pecado del dinero.
Y segundo, tenemos que recordarlo bien, otro pecado: la raza. La raza se
corrompió, igual que en la Europa actual, donde hay cuatro millones de
moros o semimoros en Francia, cuatrocientos mil turcos en Berlín, y, en
Madrid, veinte veces más de judíos que hace veinte años.
Una vez que se pudre la sangre, todo se pierde. Y teníamos la suerte en
Europa de tener, por fin, la misma raza. Hay que decir la verdad: los del
Báltico, los habitantes de los Apeninos en Italia, los españoles. ¡los
rusos!, somos iguales. Los rusos son nuestros hermanos. Somos todos
europeos. Somos los mismos. Pero la decadencia de Roma vino cuando ya
antes, en Atenas, llegaban en gran masa, fuerzas humanas del Este. Era una
tentación para un salvaje de Africa; era una gran aventura venir a vivir a
Roma, hasta como esclavo. La Atenas de la decadencia tenía sólo, le
quedaban sólo siete mil atenienses. Los otros eran esclavos o semiesclavos
que en venían del exterior. Y así, la raza romana, que dominaba por su
fuerza, por su espíritu, por su voluntad, se disgregó.
Basta mirar el caso español: llegan aquí los godos, los visigodos; llegan
aquí los vándalos, llegan los suevos. Estos pueblos fuertes, pobres, que
vivían en un país con una agricultura malísima. Llegaron aquí, no como se
ha explicado mil veces, por la fuerza, sino de acuerdo con Roma. Roma, que
sentía ya su debilidad, estaba por fin contenta de ver pueblos nuevos que
venían con nuevas fuerzas. Y se ve cómo aquí, por ejemplo en Barcelona,
los godos han tenido un papel pacífico, como por toda España, y han
constituido una verdadera élite. Pero estos nuevos españoles que llegaban
a tierras romanas, han convivido con los romanos que se quedaban y lo han
hecho pacíficamente Los romanos, por fin, abandonaban poco a poco el poder,
pero en federaciones. Eran “federati”, eran aliados. Y es esta gente la
que ha salvado lo que se podía salvar de Roma, la lengua, durante bastante
tiempo. Todos los edictos godos estaban en latín!.
La administración romana se quedó, así, durante dos siglos. Y el Arte
romano. El arte visigodo es un arte muy interesante y, en España, hay
muchos recuerdos grandiosos de los visigodos.
Pera en el mismo tiempo, había un tercer fenómeno que había llegado: era
el Cristianismo. Y muchas veces se dice que el Cristianismo ha hecho
Europa. De verdad, Europa ya estaba hecha y el Cristianismo ha llegado
muchos siglos después, para dar una nueva vida a los pueblos de Europa.
Pero también es evidente; en los primeros siglos, el Cristianismo ha
destrozado el imperio. Y, sobre todo, ha destrozado su civilización. Claro
que sí ha mantenido la lengua: el clero, durante veinte siglos, ha seguido
hablando el latín. Pero un latín... muy desgastado.
Y, si mantenía la lengua, suprimía las obras literarias; las filosóficas.
Hay que ver los edictos de los papas, ya en el siglo III, eliminando toda
la Filosofía, la Literatura romana y la griega. Y nos hemos quedado en un
desierto cultural.
Yo, católico, lo lamento. Pero la Historia es la Historia, Y el
catolicismo ha constituido, para el mundo grecolatino, un verdadero
desastre.
Después vendrán otras épocas y se verá a los papas fomentar una nueva
Civilización, distinta, pero que tardará mil años, cuando se ven las obras
de arte románicas.
Estaba ayer mirando estas colecciones maravillosas del Museo Federico
Marés. Extraordinario! Cómo un hombre ha podido reunir tantas cosas...!
Esto es muy fácil: la Ley Mendizabal, en el siglo pasado, ha confiscado
todos los bienes del clero; ha dejado abandonados centenares de conventos,
donde todo se ha robado, vendido, destrozado... Pero cuando se miran todas
estas obras, hay que decirse: ¡estas caras no viven!; estas Vírgenes
tienen una cara anónima; estos santos, la misma cosa. Y cuando se ven, en
otros Museos y hasta en este propio museo, las estatuas griegas y romanas,
qué personalidad. Cada cara es distinta... ¡Qué belleza! ¡qué nobleza! ¡qué
líneas!. Estos cuerpos románicos... ¡son rayas!. Estaban empezando algo de
nuevo... con mil años de retraso.
En Roma, las catacumbas: ¡pero si son dibujos de niños! Y habían tenido la
más alta civilización que nunca ha existido.
Millares de estatuas, de capiteles, de columnas, han alimentado las
fábricas de cal ¡durante siglos!.
En España, igual. Yo estaba el otro día en una ciudad andaluza. Al lado
mismo del antiguo anfiteatro romano... ¡una fábrica de cal! Hasta hace
algunas decenas de años, seguían fabricando la cal con las losas de mármol
del teatro romano. Y... la verdad es así.
Y, también, rompiendo la unidad romana, han permitido o han obligado a
cada pueblo a recurrir a sus propios recursos y a buscar su pequeña forma
de existencia política. Es así que se nota la ruptura, en veinte pedazos,
de la gran unidad europea. Y, desde este momento, separados de la Roma
política, y con poca unión con la Roma eclesiástica, cada pueblo
abandonado se fabrica su lengua, sigue sus costumbre, inmediatas y pierde
el contacto con el resto del mundo.
Y llega así, llega así hasta hace cincuenta años. Después de la caída de
Roma hemos vivido ¡mil quinientos años! separados. No sólo por la forma
del estado, sino por las lenguas.
Se puede dar a las lenguas una importancia exagerada. Las lenguas
regionales, provinciales, son cosas hermosas y perfectamente respetables.
Pero si queremos tener un espíritu europeo, tenemos que ver un poco más
lejos también. Y, sobre, todo, si queremos pertenecer a la Cultura
Universal. De verdad.
La Iglesia, durante estos siglos, ha abandonado completamente este papel.
A pesar de que ha venido a Roma. ¿Por qué había venido a Roma? Porque
había una organización. Ha superpuesto sus diócesis a esta organización. Y
después se apartó. Como mañana se apartará en el País Vasco. Igual. Son
los curas los que se apartarán. Son los que se habían apartado. Y en
Europa así..., regional no para tener más fuerza, para conquistar el poder.
Los que salvaron la cosa durante dos siglos, son estos germanos que habían
venido para dar sangre nueva.
Y los que han traído de nuevo la civilización griega y romana... son los
moros- ¡Es así!.
Córdoba se convirtió en una capital intelectual de Europa. Santo Tomás de
Aquino, cuando tuvo el deseo de leer a Aristóteles, tuvo que venir a
Córdoba y trabajar en Córdoba.
Son los moros los que nos han traído a todos los grandes filósofosgriegos.
La pasión del arte de los griegos. Era Alejandría, que tenía otros brotes
en nuestras tierras. Y en esta época, ¿qué pasaba en los otros países de
Europa?. Carlomagno era igual que “el Cordobés”: seis meses para aprender
a firmar. Y el arte románico apenas empezaba, pero los moros estaban
levantando la Mezquita de Córdoba, única en el Mundo. Estaban cubriendo el
Sur de España de una civilización extraordinaria, que vino normalmente
hasta aquí.
Al lado de la carretera de Madrid, ¡cuántas iglesias he visto!: iglesias
mudéjares; arquitectura puramente musulmana. Han ido hasta Gerona: los
baños árabes de Gerona... Hasta han ido hasta Santiago de Compostela. Pero
es evidente que lo que ha traído otra vez la civilización antigua a
Europa, por el conducto español, fue la invasión árabe.
Se habla siempre de la Reconquista. ¡Claro! Pero Reconquista... ¡no hay
que confundir!. No se reconquista lo que no se había conquistado. El Norte
no había ido nunca antes al Sur. Pero han hecho la unidad. Pero una unidad
que, como muchas unidades, ha hecho bastantes destrozos. Ha eliminado un
gran tesoro de civilización.
Y lo que salvó a Europa, después de estos baches, fue lo que se llama el
Renacimiento. Cundo Europa ha ido otra vez a sus fuentes artísticas. ¿Qué
es el Renacimiento sino la vuelta de Grecia y de Roma en la Civilización?.
De nuevo se llega a la misma arquitectura o inspirada de la misma manera.
Vuelven los filósofos; llega un gran siglo cultural, aquí el Siglo de Oro.
Pero Europa ha perdido, en esta hora, su unidad. Cada país se ha quedado
como estaba. Mil años han pasado después de la derrota de Roma. De nuevo
viene, vuelven Atenas y Roma con su civilización, pero sólo su
civilización. Ya el orden político ha muerto. Y cada vez que se van a
hacer tentativas, van a fracasar.
Se va a ver que quien hizo el primer esfuerzo es Carlomagno. Fue, por fin,
Emperador de Europa, no sólo del mundo germánico. Pero después, como había
separado sus bienes a su muerte, ya esta primera tentativa fracasó.
Después los Hohenstauffen, con Federico II. Los Hohenstauffen, que
estaban en Sicilia en el mismo momento en que estaban en el Rhin, han
hecho un esfuerzo maravilloso para resucitar, no sólo una gran unidad
política, sino una gran unidad cultural.
Y, ¿quién hizo fracasar esta gran tentativa? Otra vez... los papas!.
Es el gran drama de las religiones: cuando los jefes de las religiones
como el Ayatollah, quieren a la vez el poder religioso y el poder civil.
Porque, por fin, lo que se dice contra el ayatollah puede decirse contra
los papas: que querían ser papas de los Estados y no sólo de las Iglesias.
Es la gran enfermedad de las religiones, cuando ya tienen demasiado
apetito temporal...
Una vocación religiosa es algo maravilloso: llevar a la gente al cielo...
¿por qué llevarla a las urnas electorales?.
Es así que cada papa quiere convertirse en el amo del mundo: cada cardenal
en Jefe de Estado; cada obispo en gobernador de la provincia y cada cura
en alcaide.
Y seguirán siempre así.
En cada gran experiencia para la reconstrucción de Europa, hemos visto la
misma batalla.
Llega Carlos V, I de España. Carlos V era un gran príncipe. Católico. Ha
luchado toda su vida por la defensa de la Iglesia. ÉI había llegado, más o
menos, a reconstruir Europa. Quedaba el obstáculo francés, podía ir más al
Este... pero ya había reconstruido el mundo. ¿Quién luchó contra Carlos V?
¡El Papa! Que montó todas las alianzas contra él. Ha tenido Carlos V, tan
religioso, ¿que invadir Roma!
Y Felipe II, el Rey más alto de la Historia de España... ¡los enemigos que
tuvo en Roma!
Y fracasó, Carlos V, mucho por este motivo. Ha defendido con un valor
enorme a la Iglesia contra el protestantismo y después Felipe II igual,
¡usando sus fuerzas!.., cuando Roma, la Roma religiosa, se aliaba a los
infieles, Se ha visto hasta a un cardenal, como Richelieu, aliarse con los
protestantes.
Vino después Napoleón. La última experiencia antes de Hitler. ¿Dónde ha
tenido la pelea más enorme? Con Roma!
No es que éste tenía razón en todo porque era un poquito al contrario,
Napoleón: quería ser el jefe civil y el jefe religioso. O, por lo menos,
poner el clero a su servicio y al Papa el primero.
Pero, cada vez que se ha hecho una tentativa, había malhumor en la Iglesia.
Y se ve en cada país. Es igual.
Cuando un poder es fuerte, tienen miedo. Y no hay poder político sin poder
fuerte. ¡No se ha visto nunca hacer algo grande sin la fuerza! Ahora, esta
palabra da miedo, pero ¡la fuerza es una virtud! Hay estatuas de la fuerza
en las iglesias!
Y si uno tiene fuerza para imponer lo que es decisivo, la gente le seguirá
La gente no tiene sesos. Cuando han pasado veinte o treinta años, empieza
a decir: parece que si, que está bien... pero el que tiene el genio, que
tiene la vista en el horizonte, este hombre tiene que decir: es así, lo
impondré.
¿Cómo se ha hecho la unidad española? ¿Dando besitos como el Sr. Suárez?.
Se ha hecho porque los Reyes Católicos andaban con sus cañones. “¡Estos
son mis poderes!”, decía el Cardenal de Toledo. Es evidente que la gente
después se ha dicho: ¡cómo! ¡estamos bien!. Pero antes nadie habría
entrado en una comunidad. Fue una guerra de siglos.
La unidad francesa. ¿Cómo los reyes de Francia han hecho la unidad
francesa’ ¡Por la fuerza!
¿Y los italianos, con Garibaldi? ¿Y los americanos? Esos dioses de la
democracia... pero ¿qué demócratas? Cuatro años de guerra civil! La Guerra
de Secesión. ¡Cuatro años!, antes de llegar a la unidad.
Y es así que, cuando vino el caso de Hitler, tenía que chocar contra
muchas fuerzas exteriores, pero también contra la mentalidad humana.
Nuestra camarada lo decía muy bien. Cuando la gente ha visto que yo estaba
con Hitler... ¿Usted?’ — se echaban atrás — ¿por qué? Porque este hombre
tenía un plan grandioso para la Humanidad. Porque era el genio más
fenomenal que ha conocido la Historia humana. Es as( que sí hubiéramos
conseguido la Victoria tendríamos ahora una Europa desde el Mar del Norte
hasta Vladivostok. Tendríamos seiscientos o setecientos millones de
hombres blancos, dueños del mundo, con todas las fuerzas materiales
inimaginables; con todas las materias primas; con trabajo para todos.
Cuando se ven todos estos muchachos que andan miserables, que no saben qué
vocación tener, cómo ofrecer su juventud, porque cualquier muchacho quiere
algo grande. Están desesperados estos chicos. Estos muchachos están así,
por culpa de esos demócratas infernales que los han corrompido!.
Es así que cuando surgió Hitler, se ha visto frente a este mundo ya casi
arruinado, Porque la guerra de los años 1.914 a 1.918 no era más que una
guerra civil enorme. Los europeos, que durante mil quinientos años habían
permanecido desunidos, se masacraban entre ellos. ¡Un millón seiscientos
mil muertos en Francia! Igual en Alemania. Toda la juventud! La más fuerte
y la que prometía más... sacrificada. Y el regionalismo... siempre peor.
Cuando era yo muchacho, casi no se sabía lo que pasaba en los países
vecinos. Era una cosa extraña. Yo recuerdo al primer ministro francés,
Pierre Laval; yo le preguntaba un día:
— “Pero: ¿usted conoce Bélgica?”
— Sólo la frontera. Ah, sí, sí. He ido una vez.
— Cuando, como.
—Cuando fui a Berlín, pasé por Lieja. De noche, en el tren...”.
Todo lo que conocía Chales Maurras, que es el escritor político francés
mas extraordinario del siglo... Charles Maurras había ido ¡una vez! a
Bruselas, en un tren de recreo a trece francos la ida y la vuelta.
Los pueblos no se conocían! Yo vivía a tres kilómetros de la frontera
francesa... Nunca íbamos al otro lado! Tres kilómetros!.
Fue una cosa extraordinaria cuando me compré una bici y me he puesto a
andar por toda Europa. He hecho diez mil kilómetros para ver a estos seres
maravillosos, fantásticos, que eran los de los otros países. Lo mismo
cuando vine a España era un muchacho ¡un país inverosímil! Los otros
hacían igual... Que los españoles iban a Bélgica o a Alemania... Todos se
reconocían hijos de la misma Civilización que habían vivido siglos juntos.
Y que por un nacionalismo feroz y ciego, se habían convertido en extraños
y enemigos.
Y Hitler mismo, en su propio país, tenía ya que reconstruir su propia
unidad; su propio territorio.
Y, entre tanto, un fenómeno absolutamente nuevo había surgido: el
comunismo.
Antes, los pueblos podían pelearse uno contra otro. Era una cosa de guerra
de fronteras. Pero, una vez que una fuerza internacional se había
instalado en Europa, en lo que se llamó Leningrado... Era fácil en los
primeros años rechazar este peligro!.
Pero d fenómeno era absolutamente inédito, porque era un país que ya no
quería pelear con tal o cual país, sino tragárselos a todos. Es el
fundamento del comunismo. El comunismo no es un fenómeno ruso; es un
fenómeno mundial.
Ya desde este momento, para cada país, había otro enemigo que el de la
frontera: había esa fuerza enorme que estaba amontonando sus recursos en
Rusia.
Se habría podido evitar a Europa, ¡y al Mundo!, este peligro siempre mayor.
Estamos aquí, muy tranquilos. Mañana... una pelea en Polonia...; un mes
después están en Sevilla.
Es así. Es así, ¿hablamos todos de Europa? No sabemos qué Europa quedará
dentro de veinte o treinta años. Ustedes conocerán dramas enormes! Yo ya
habré muerto. Estaré muerto, muy, tranquilo en mi tumba. Pero vosotros...
a sufrir!. Es evidente.
En el año diecisiete, cuando Lenin, se apoderó de Rusia. En esta época,
Alemania estaba a punto de ganar la Primera Guerra Mundial. Llegó a
conquistar la mitad de Rusia, todo lo que era más fuerte: setenta por
ciento de los recursos minerales, sesenta por ciento de la agricultura.
Habían llegado hasta Tiflis, en el Cáucaso; ocupaban la Crimea; ocupaban
Ucrania; ocupaban los países bálticos, estrangulando a Lenin. ¿Qué
hicieron los aliados? Obligar a las tropas alemanes a marcharse, dejando
todo el terreno a Lenin. ¡Son los aliados! Las democracias!. Dicen hoy:
“... Ah, el terrorismo”. Son ellos los que lo han provocado. Si hay ahora
un enorme peligro terrorista en el mundo, si el comunismo está ganando
terreno en Asia (toda Indochina en sus manos), en Africa —Mozambique,
Angola—, si están ganando Cuba, los países de Centroamérica... por todos
lados están a la gran ofensiva, es porque estos idiotas de burgueses y
socialistas, que ocupaban el poder democráticamente en Francia, en
Inglaterra, en los Estados Unidos, han capitulado o han colaborado. Son
los únicos que no tienen derecho a quejarse ahora, Son ellos los que han
provocado el peligro que está ahora amenazando a Europa entera y al mundo
entero.
Bien. En 1.918, Hitler es un inválido de guerra: ciego. En este momento,
se ve ya al comunismo protegido por los aliados, aunque después hagan
algunas tentativas pequeñas, que eran falsas. Apoyaban a los rusos de
verdad, a los patriotas que desesperadamente buscaban la salvación de su
patria. Les ayudaban con armas con las que no podían hacer nada, con
algunas municiones, pero los abandonaron enseguida.
Y se ve, en el mismo momento en Berlín, tentativa comunista de Liebnecht y
de Rosa Luxemburgo, dos jefes comunistas judíos.
Toman el poder en Baviera otros comunistas también judíos. Toman el poder
en Hungría con Bela Kun, también judío, con todo un equipo de judíos.
¡Hay siempre que recordar esto! No para atacar a esta gente de Israel,
sino para decir la verdad: ¡el comunismo es un fenómeno típicamente judío!
Si las democracias se muerden los dedos hoy... es su culpa!
Lenin era tres cuartos judío. Trotsky, judío. Setenta por ciento del
Soviet Supremo Y todas las tentativas en el mundo igual, igual, igual.
Es así que Hitler, al ver cómo habían casi destrozado su país en el año
1919.
Y la invasión mora aquí, se hizo posible porque en todos los pueblos,
desde Córdoba a Toledo, son los judíos los que abrían las puertas. Son
ellos los que se han convertido en aliados de la invasión. Y fue siempre
la misma familia!
Luego Hitler ve su país arruinado, con miles de heridos y mutilados; con
su industria destrozada; con la ocupación extranjera; con el hambre; con
el paro. Hace una primera tentativa: el Putsch de Munich, que fracasó, y
fracasó como una buena cosa. Yo mismo, cuando he podido tener el poder del
Ejercito, no lo he tomado.
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